Una leyenda tlaxcalteca cuenta que la princesa Tecuelhuatzín, hermosa hija del viejo cacique Xicoténcatl, cultivaba en sus jardines de Tizatlan, en la República de Taxcallan, toda clase de flores; pero las que más apreciaba eran esas amarillas rojizas llamadas cempoalxóchitl, porque tenían los cambiantes colores del sol del mediodía al atardecer, y por qué era una predilecta ofrenda en las tumbas de los desaparecidos.
Cuando los españoles llegaron a Tlaxcala, el hermano de Tecuelhuatzín, el general Xicoténcatl Axayacatzin o El Joven, midió sus armas con los forasteros, pero fue derrotado; y entonces la República indígena tuvo que pactar con Hernán Cortés, ofreciéndole sus ejércitos para ir a tomar Tenochtitlán. La princesa, según la costumbre india, fue entregada a Cortés como un presente, y éste la regaló al capitán Pedro de Alvarado....
Tecuelhuatzín fue bautizada con el nombre de María Luisa Xicoténcatl y se desposo a la usanza india con Alvarado, a quien los indios llamaban, por ser muy rubio de color, Tonatiúh o El Sol. La princesa lo amó mucho, porque vio en él la representación humana de sus flores.
![Flores de Cemopoalxochitl
Una leyenda tlaxcalteca cuenta que la princesa Tecuelhuatzín, hermosa hija del viejo cacique Xicoténcatl, cultivaba en sus jardines de Tizatlan, en la República de Taxcallan, toda clase de flores; pero las que más apreciaba eran esas amarillas rojizas llamadas cempoalxóchitl, porque tenían los cambiantes colores del sol del mediodía al atardecer, y por qué era una predilecta ofrenda en las tumbas de los desaparecidos.
Cuando los españoles llegaron a Tlaxcala, el hermano de Tecuelhuatzín, el general Xicoténcatl Axayacatzin o El Joven, midió sus armas con los forasteros, pero fue derrotado; y entonces la República indígena tuvo que pactar con Hernán Cortés, ofreciéndole sus ejércitos para ir a tomar Tenochtitlán. La princesa, según la costumbre india, fue entregada a Cortés como un presente, y éste la regaló al capitán Pedro de Alvarado.
Tecuelhuatzín fue bautizada con el nombre de María Luisa Xicoténcatl y se desposo a la usanza india con Alvarado, a quien los indios llamaban, por ser muy rubio de color, Tonatiúh o El Sol. La princesa lo amó mucho, porque vio en él la representación humana de sus flores.
@[193741284122542:274:Sandy Fer]](https://scontent-a-lax.xx.fbcdn.net/hphotos-ash3/1391705_588756601190563_2119059707_n.jpg)
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