miércoles, 13 de noviembre de 2013

Sor Juana Inés de la Cruz

Sor Juana Inés de la Cruz nació en la hacienda de San Miguel Nepantla, Estado de México, el 12 de noviembre de 1648. Su nombre, antes de tomar el hábito, fue Juana de Asbaje y Ramírez ya que fue hija natural de la criolla Isabel Ramírez de Santillana y el vizcaíno Pedro Manuel de Asbaje.
Siendo pequeña, Sor Juana se crió con su abuelo materno Pedro Ramírez, en la hacienda de Panoayan. Su genio se manifestó desde temprana edad: habiendo estudiado apenas las primeras letras en Amecameca.
A los tres años Sor Juana ya sabía leer, a los siete pedía que la mandaran a estudiar a la Universidad y a los ocho escribió una loa para la fiesta de Corpus.
En 1656, a la muerte de su abuelo, su madre envió Sor Juana a la capital a vivir a la casa de su hermana, María Ramírez, esposa del acaudalado Juan de Mata.
Ahí Sor Juana Inés estudió latín “en veinte lecciones” con el bachiller Martín de Olivas, bastándole solamente esas pocas para dominar esta lengua, cosa que se demuestra en la maestría de varias de sus obras, sobre todo en los villancicos, que contienen versos latinos.
Sor Juana cuenta en su "Carta respuesta a Sor Filotea de la Cruzleía", estudiaba mucho, y era tal su obstinación por aprender que llegó a recurrir al método autocoercitivo de cortarse el cabello para poner como plazo que le volviera a crecer, para haber aprendido ya algo que deseaba.
Sor Juana leyó mucho durante toda su vida tanto autores clásicos romanos y griegos como españoles.
En 1664 Sor Juana ingresó a la corte como dama de compañía de la virreina, Leonor María Carreto, marquesa de Mancera, a la que dedicó algunos sonetos con el nombre de Laura. El virrey, admirado, hizo reunir a cuarenta letrados de todas facultades para someterla a un examen sin igual del cual, por supuesto, salió triunfante, dejando admirados a los sabios por haber contestado con sabiduría toda pregunta, argumento y réplica que estos le hicieran.
Harta de la vida cortesana, Sor Juana decidió entrar a un convento porque, según ella misma dice, “para la total negación que tenía al matrimonio era lo más decente que podía elegir en materia de la seguridad de mi salvación”. Primero entró al convento de San José de las Carmelitas Descalzas en 1667 pero salió de ahí a los tres meses, por la severidad de la regla y el rigor de la orden. Después ingresó a la mucho más flexible orden de las jerónimas, en el convento de Santa Paula, donde por fin profesó el 24 de febrero de 1669.
En el convento, donde vivió lo que le quedaba de vida, Sor Juana Inés de la Cruz hizo oficios de contadora y archivista pero, más que nada, se dedicó al estudio y a la escritura. Dentro de su celda -que era individual y espaciosa- llegó a poseer más de 4,000 volúmenes, instrumentos musicales, mapas y aparatos de medición y a tener conocimientos profundos en astronomía, matemáticas, lengua, filosofía, mitología, historia, teología, música, pintura y cocina, por citar solamente algunas de sus disciplinas favoritas.

En mi opinión para mi Sor Juana fue un ejemplo de alguien con ganas de estudiar. También pienso que sus poemas son un patrimonio cultural muy importante ya que son de gran ingenio.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Video de matematicas

Pues yo hice un video que trata de resolver un sistema de ecuaciones por el método de Suma, Resta y Reducción          




                                                                                                                                    

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Dia de muertos

Pues comenzo desde el 31 de coctubre cuando fuimos a combrar las fruta para nuestra ofrenda. Naranjas, Mandarinas, Cacahuates, Platanos, Chocolate, Jicamas, Pn de mueto adornada con flor de cempasuchitl, papel picado, nube, refresco de manera que los muertos disfruten un buen manjar antes de regrasar a su tumba. El 2 se acostimbra a padir cañlaver en las casas ofreciendo resar a cambio de alguna fruta. En mi caso yo no tuve la opurtunidad de salir ya que trabaje ese dia pero a mi casa fueron niños cantando afuera de mi casa pidiendo su calavera. En caso de mi mamá y mi hermana el sabado fueron al panteon junto con mis tias. Me gusta el 2 de noviembre ya que es como si las personas que ya no estan conmigo nos vienen a visitar cada año.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Flores de Cemopoalxochitl



Una leyenda tlaxcalteca cuenta que la princesa Tecuelhuatzín, hermosa hija del viejo cacique Xicoténcatl, cultivaba en sus jardines de Tizatlan, en la República de Taxcallan, toda clase de flores; pero las que más apreciaba eran esas amarillas rojizas llamadas cempoalxóchitl, porque tenían los cambiantes colores del sol del mediodía al atardecer, y por qué era una predilecta ofrenda en las tumbas de los desaparecidos.

Cuando los españoles llegaron a Tlaxcala, el hermano de Tecuelhuatzín, el general Xicoténcatl Axayacatzin o El Joven, midió sus armas con los forasteros, pero fue derrotado; y entonces la República indígena tuvo que pactar con Hernán Cortés, ofreciéndole sus ejércitos para ir a tomar Tenochtitlán. La princesa, según la costumbre india, fue entregada a Cortés como un presente, y éste la regaló al capitán Pedro de Alvarado....

Tecuelhuatzín fue bautizada con el nombre de María Luisa Xicoténcatl y se desposo a la usanza india con Alvarado, a quien los indios llamaban, por ser muy rubio de color, Tonatiúh o El Sol. La princesa lo amó mucho, porque vio en él la representación humana de sus flores.

Flores de Cemopoalxochitl 

Una leyenda tlaxcalteca cuenta que la princesa Tecuelhuatzín, hermosa hija del viejo cacique Xicoténcatl, cultivaba en sus jardines de Tizatlan, en la República de Taxcallan, toda clase de flores; pero las que más apreciaba eran esas amarillas rojizas llamadas cempoalxóchitl, porque tenían los cambiantes colores del sol del mediodía al atardecer, y por qué era una predilecta ofrenda en las tumbas de los desaparecidos.

Cuando los españoles llegaron a Tlaxcala, el hermano de Tecuelhuatzín, el general Xicoténcatl Axayacatzin o El Joven, midió sus armas con los forasteros, pero fue derrotado; y entonces la República indígena tuvo que pactar con Hernán Cortés, ofreciéndole sus ejércitos para ir a tomar Tenochtitlán. La princesa, según la costumbre india, fue entregada a Cortés como un presente, y éste la regaló al capitán Pedro de Alvarado.

Tecuelhuatzín fue bautizada con el nombre de María Luisa Xicoténcatl y se desposo a la usanza india con Alvarado, a quien los indios llamaban, por ser muy rubio de color, Tonatiúh o El Sol. La princesa lo amó mucho, porque vio en él la representación humana de sus flores.

@[193741284122542:274:Sandy Fer]